Entrevista a Gabriela Gomez: una vida recorriendo el mundo 🌎✈️
Gabriela Gomez es una diseñadora de indumentaria argentina que hace seis años decidió dejar el país para conocer nuevas culturas y buscar otras oportunidades. Lo que comenzó como un viaje a Italia para realizar la ciudadanía italiana terminó convirtiéndose en una experiencia que la llevó a vivir en distintos países, como Italia, Holanda, Dinamarca, Australia y actualmente Suiza.
A lo largo de estos años, Gabriela aprendió nuevos idiomas, se adaptó a diferentes formas de vida y conoció lugares increíbles. En esta entrevista nos cuenta cómo fue tomar la decisión de irse, qué cosas extraña de Argentina y qué aprendizajes le dejó vivir lejos de su país.
1. ¿Hace cuánto tiempo te fuiste de acá y por qué decidiste irte a otro país?
Me fui de Argentina hace seis años, antes de la pandemia. Al principio me fui a Italia para hacer la ciudadanía italiana, pero después de estar afuera me dieron ganas de seguir conociendo otros países y probar otras formas de vida.
En Argentina trabajaba muchísimo como diseñadora de indumentaria y además tenía mi propio emprendimiento. Sentía que trabajaba mucho para poder ahorrar muy poco. Con el tiempo me cansé de esa situación y quise conocer otros lugares, tener nuevas oportunidades y también disfrutar un poco más de la vida.
2. ¿Qué diferencias encontrás entre vivir acá y vivir en el país donde estás ahora?
Actualmente vivo en Suiza y una de las diferencias que más noto es la parte económica. También valoro mucho la seguridad, el orden, la limpieza y el respeto por las leyes.
Otra diferencia importante es la cantidad de vacaciones. En los países donde viví, dependiendo del trabajo, podía tener alrededor de 30 días o incluso más. Para mí eso mejora mucho la calidad de vida porque permite descansar, viajar y disfrutar más del tiempo libre.
3. ¿Qué es lo que más extrañás de acá desde que te fuiste?
Sin dudas, mi familia, mis sobrinos y mis amigos. Extraño juntarme a comer los domingos con mi familia, la comida argentina, las medialunas y esas pequeñas cosas que cuando vivís afuera empezás a valorar mucho más.
4. ¿Conociste otros países además del país donde vivís actualmente? ¿Cuál te gustó más y por qué?
Sí. Además de Argentina y Suiza, viví en Italia, Holanda, Dinamarca y Australia. También tuve la posibilidad de viajar bastante, especialmente por Asia.
Uno de los lugares que más me gustó fue Maldivas, por sus playas paradisíacas y porque me gusta mucho hacer buceo.
También me encanta Tailandia porque es bastante económica, tiene playas hermosas, comida muy rica, una cultura interesante y también permite hacer buceo. Es un lugar al que volvería.
5. ¿Qué fue lo que más te sorprendió o te costó cuando llegaste a vivir a otro país?
Lo que más me costó fue el idioma. Tuve que aprender italiano e inglés y ahora estoy intentando aprender un poco de alemán.
Para mí es importante aprender aunque sea lo básico del idioma del lugar donde vivo. Poder saludar, agradecer o pedir algo es una cuestión de respeto hacia la cultura y las personas.
También hay cosas pequeñas que llevan tiempo, como adaptarse al supermercado, descubrir qué marcas te gustan o saber dónde comprar cada cosa. Todo eso forma parte de adaptarse a un país nuevo.
6. ¿Cómo fue adaptarte a las costumbres y a la forma de vida de esos países?
En general me adapto bastante bien. Primero trato de observar y entender cómo funcionan las cosas antes de compararlas con Argentina.
Después de vivir en diferentes países entendí que no existe una única manera de hacer las cosas. Cada lugar tiene sus costumbres y reglas, y aprender a respetarlas te hace una persona mucho más abierta.
7. ¿Qué aprendiste de esta experiencia de vivir lejos de tu lugar de origen?
Aprendí a valorar mucho más las cosas pequeñas y el tiempo con las personas que quiero. Cuando vuelvo a Argentina trato de disfrutar más de mi familia y mis amigos porque vivir lejos te hace entender lo importantes que son.
También aprendí a empezar de cero, adaptarme, hablar otros idiomas y conocer culturas diferentes. Aprendí a ser más independiente, abierta y empática.
Además, aprendí a desapegarme de las cosas. Después de tantos años viviendo afuera, entendí que prácticamente toda mi vida puede entrar en dos valijas. No necesito tener muchas cosas para sentirme bien.
La experiencia de Gabriela demuestra que vivir en otro país no significa solamente conocer lugares nuevos, sino también aprender, adaptarse y crecer como persona. Alejarse de lo conocido puede ser difícil, especialmente cuando se extraña a la familia y los amigos, pero también puede abrir nuevas oportunidades y permitir descubrir otras formas de vivir.
Como consejo final, Gabriela invita a animarse a salir de la zona de confort y conocer otras culturas. No necesariamente hay que irse para siempre: una experiencia como una Working Holiday puede ser una buena oportunidad para viajar, trabajar, conocer personas, aprender y descubrirse a uno mismo.
A veces, para empezar una nueva etapa, solo hace falta animarse a dar el primer paso. ❤️🌎✈️


























